sábado, septiembre 12, 2009

Inexorable tiempo

habré estado soñando o despierto?
en un vasto e interminable desierto,
caminando me encontraba,
nada realmente empezaba,
nada nunca acababa,
este infinito desierto por solo una cosa,
conformado estaba,
tiempo.
interminable, pero para el hombre devastador,
de sueños y vida destrozador,
del negro y frío cobijo de la muerte alentador.
oh! tiempo, por qué caes sobre nosotros meros mortales,
con la furia, la implacabilidad y mortandad,
del mar, del viento, del sol y de la naturaleza habituales.
Porque la vida tan rápidamente la devoras?
En segundos, años y horas,
en días, semanas, meses y años,
en décadas, siglos y milenios eres medido,
los misterios de los humanos, para ti son sabidos,
ni en Jesús, ni en Dios, ni en Buda o en Ala,
o en ningún otro dios jamás has creído,
tan solo en ti mismo, fe alguna has tenido.
Perpetuamente vivirás,
condenado por algún crimen has seguro de estar,
ya que, sólo, para siempre estarás,
en la infinidad del universo existirás,
y aunque a todo lo que viva,
segura muerte acarrearás,
tu inexpugnable inmortalidad
de nada te servirá,
ya que para siempre por la soledad, y la añoranza de compañía
agobiado, estarás,
y en la propia red, de tu juego de días, noches y años,
atrapado te encontrarás,
porque tu, oh! cruel tiempo,
en tu desamparada, melancólica, eterna y perenne jaula,
 encerrado permanecerás.

jueves, septiembre 03, 2009

Buscando, y nunca encuentro

transitando este continuamente renovado sendero, que llamamos vida
inconscientemente, me perdí en la vía,
aunque en mi corazón el miedo abundaba y el coraje flaqueaba,
lentamente, los días agarrados de manos con sus respectivas noches,
saludando me pasaban por el lado, en sus a veces lentos, a veces rápidos coches,
algunos regocijándose en su alegría, otros apesadumbrados por la tristeza,
un día curiosamente mientras hurgaba entre los diferentes pensamientos que habían en mi cabeza
encontré algo escondido tras la maleza
un pequeño diamante que con menguante esperanza brillaba,
yo, tan solo, imbécilmente esperaba
que la noche, que sobre mi se posaba
fuera, por este minúsculo diamante destronada.
en la oscuridad camino sin caminar,
a tientas, tal y cual lo hace un ciego
en el silencio hablo sin hablar,
mis palabras en la nada se pierden,
así como lentamente lo hago yo.
en que me he convertido?
todo lo que alguna vez he conocido
desaparece, excepto yo.

martes, agosto 25, 2009

Sin Razon de Ser

Deseo estar perdido,

En un mundo de costas blancas y aguas claras,
Deslastrarme de todo lo que alguna vez he sentido
O en mi corazón creído,
Y ver el mundo tal, y como lo hace un recién nacido.

Deseo recobrar mi ingenuidad,
Mi, hace tiempo perdida, inocencia,
Y de esta manera cegarme ante la decadencia
En la cual nuestro mundo ha entrado.

En mis sueños, en el borde de una alta colina me paro,
De flores, bellas rocas y frondosos arboles, adornada
Escucho a los pájaros cantar sus dulces melodías,
Y sin pensarlo dos veces, la peor parte de mi ser, arrojo hacia la nada

Nuevamente soy puro,
Un fruto acabado de caer de su engendrador árbol,
Y de nuevo me siento con esperanzas.

Al despertarme, veo que solo un agridulce sueño todo fue,
Y dentro de mi despiertan, ásperos sentimientos de resignacion,
Y de su desagradable, pero leal compañera, impotencia.
Juntos, desatan su horrible y estruendosa canción,
Eternamente acompañada por la incesante y estrepitosa melodía,
De desesperanza y arrepentimiento,

Y nuevamente lamento,
Presenciar la luz de un nuevo día.
Con, un ahora flaqueante, tezón,
Camino a través de los valles y empinadas de esta vida,
Y recorro también, sus bruscos caminos de tierra dura y piedras frías,
Y con fingida resolución,
Pretendo estar preparado para enfrentarme al próximo día.

Tan sólo espero que uno de esos arduos caminos me lleven,
Al destino que sólo nombro en mi constante oración,
A un mundo de costas blancas y aguas claras,
Para así poder, entregarle al mar mi corazón.